En un rincón vibrante de la escuela bilingüe “El Alba” se llevó a cabo una experiencia educativa única que capturo la atención y el entusiasmo de nuestros niños de primer grado. Los pequeños estuvieron inmersos en el mundo de los juegos tradicionales de Honduras, descubriendo una rica herencia cultural mientras se divierten y aprenden.
La escuela organizó una jornada especial en la que los padres fueron invitados a participar en esta entretenida actividad para compartir con sus hijos y sus compañeros los juegos tradicionales que jugaron cuando eran pequeños.

Entre los juegos que los niños han aprendido se encuentran:
La Rayuela: Un clásico juego de patio en el que los niños lanzan una piedra sobre un diagrama dibujado en el suelo y saltan de casilla en casilla.
El Trompo: Este juego de habilidad requiere que los niños hagan girar un trompo con destreza. Los padres muestran a los niños cómo darle el impulso perfecto para que el trompo gire durante el mayor tiempo posible.
Encostalado: Un juego donde los niños deben meter los pies dentro de un saco y lo sostienen a nivel de su cintura. Deben saltar con las piernas juntas hasta la meta velozmente manteniendo su equilibrio.

El involucramiento de los padres ha sido clave para el éxito de este proyecto. Las familias no solo asistieron al día de juegos, sino que también participaron en la planificación y la ejecución de las actividades. Algunos padres han incluso compartido anécdotas y variaciones locales de los juegos que han enriquecido la experiencia educativa de los niños.
El aprendizaje a través del juego ofrece numerosos beneficios. Además de promover el ejercicio físico y la coordinación, los juegos tradicionales también enseñan a los niños habilidades sociales importantes, como el trabajo en equipo, la paciencia y la resolución de problemas. Al aprender estos juegos, los niños también desarrollan un sentido de identidad y pertenencia cultural.

